La historia empieza como cualquier día de oficina.
Un chat, un deadline, una junta que “pudo ser un correo” y un jefe… que entra a la sala de reuniones como si fuera el protagonista de Succession.
Empieza a hablar sin escuchar.
Reparte culpas en lugar de asumir errores.
Exige ideas, pero descarta todas.
Se va con una frase como: “para eso les pago”.
Nada nuev…




