Voy a ser honesto: no soy fanático del fútbol. No me siento a ver partidos los fines de semana ni sigo religiosamente las ligas. PERO, si alguien me pregunta a qué equipo le voy, mi respuesta es clara: al Real Madrid.
Y no, no es por los goles, los trofeos o las rivalidades. Es por algo mucho más grande: el liderazgo de Florentino Pérez.




