Todos creemos tener sentido del humor… hasta que el chiste es sobre nosotros.
La misma frase que nos hace reír en un teatro puede hacernos renunciar a un trabajo cuando la escuchamos en una retroalimentación.
OJO…..
No sé si alguna vez has ido a un buen stand up. Yo fui esta semana a ver a Lalo Gama, un comediante al que empecé a seguir hace varios años, cuando la pandemia nos obligó a muchos a descubrir contenido distinto. Me dio gusto verlo llenar un teatro. Lo he visto crecer desde aquellos videos que compartía en redes y, aunque el humor negro nunca ha sido para todos, tiene esa capacidad de observar cosas cotidianas y hacerlas incómodamente graciosas.
Hubo un momento del show que hizo reír prácticamente a todo el teatro. Empezó a bromear sobre campechanos, después sobre yucatecos y luego fue cambiando de tema con la misma facilidad con la que un buen comediante cambia de personaje. La gente se doblaba de la risa, hasta que hizo una pausa y dijo una frase que, curiosamente, fue la que más me llevé a casa.
“Te ríes cuando el chiste es de otros. Te ofendes cuando el chiste es sobre ti.” Lalo Gama
No sé por qué, pero dejé de escuchar el resto del monólogo.
Me quedé pensando en esa idea durante varios minutos.
Porque tenía razón.
Nos encanta encontrar defectos cuando pertenecen a alguien más. Nos parecen divertidos, evidentes e incluso merecidos. Pero basta con que alguien describa un comportamiento nuestro para que, de pronto, dejemos de llamarlo humor y empecemos a llamarlo falta de respeto.
Mientras salía del teatro pensé que eso mismo ocurre todos los días dentro de las empresas.
He conocido líderes extraordinarios dando retroalimentación. Son capaces de detectar en segundos el área de oportunidad de un colaborador, señalar hábitos que están frenando su crecimiento y explicar con absoluta claridad lo que debería cambiar.
Hasta que alguien hace exactamente lo mismo con ellos.
Entonces aparecen las explicaciones.
“No era el momento.”
“No entendieron el contexto.”
“No saben toda la historia.”
“Así soy yo.”
Lo que hace unos minutos llamábamos retroalimentación, ahora se convierte en ataque personal.
Y creo que ahí vive una de las herencias más silenciosas de la Escuela del Liderazgo Jurásico.
“Nos enseñó que crecer consistía en aprender a corregir. Nunca nos enseñó a disfrutar que alguien nos corrigiera.” Mario Elsner - Líder Incómodo
Durante años asumimos que, mientras más arriba estuviéramos en el organigrama, menos probable sería que alguien cuestionara nuestras decisiones. Como si el puesto nos otorgara el privilegio de evaluar a todos sin aceptar ser evaluados por nadie.
Con el tiempo descubrí que ocurre exactamente al revés.
Los líderes que más crecen no son los que tienen siempre la razón.
Son los que desarrollan la capacidad de escuchar algo incómodo sin sentir que están siendo atacados.
Porque una retroalimentación no deja de ser información simplemente porque nos incomoda.
Y eso es mucho más difícil de practicar que de decir.
Quizá por eso aquella frase del stand up se quedó conmigo mucho más que cualquiera de los chistes.
No hablaba de comedia.
Hablaba del ego.
De esa parte de nosotros que disfruta observar las imperfecciones ajenas, pero se rebela cuando alguien pone un espejo frente a las propias.
Desde entonces me pregunto algo cada vez que una opinión me incomoda.
¿Me molestó porque es injusta… …o porque, en el fondo, tiene algo de verdad?
No siempre encuentro una respuesta inmediata.
Pero casi siempre encuentro una oportunidad para crecer.
Porque ser incómodo también significa aceptar que el espejo más difícil de mirar nunca ha sido el de un baño.
Es el que sostiene alguien cuando se atreve a decirnos aquello que nadie más quería decir.
Y quizá esa sea una de las habilidades más importantes del liderazgo moderno: dejar de defender nuestro ego para empezar a defender nuestro crecimiento.
Mario
“Ser incómodo es el nuevo liderazgo.”
Cada semana comparto una observación que primero me obliga a cuestionarme a mí y después, con suerte, también cuestiona la forma en la que dirigimos personas. Si esta conversación te dejó pensando, me encantará encontrarte en la próxima.
Y si te gustan estas conversaciones incómodas sobre liderazgo, negocios y la realidad detrás de los resultados, te invito a seguirme en YouTube o Spotify y formar parte del movimiento de Liderazgo Incómodo.
Porque transformar organizaciones empieza cuando nos atrevemos a hacer preguntas que la mayoría prefiere evitar.




